Río Grande, sábado, 20 de abril de 2019

¿Ni un puesto de trabajo menos?

Los gurú de la Comunicación de la Gobernadora Rosana Bertone y la propia mandataria titularon, la semana pasada, "Ni un puesto de trabajo menos" en lo que fue una cita textual de la mandataria fueguina que intentó transmitir la imposición de ciertos límites a los ataques de la administración del Presidente Macri a los trabajadores de la industria fueguina.
¿Ni un puesto de trabajo menos?

 (18 Nov. 2016) La miopía comunicacional dio de bruces hoy contra el piso cuando se supo el cierre de la empresa IFSA y la caída de 165 puestos de trabajo y 165 familias despojada de sus ingresos gracias a las erráticas decisiones del Gobierno nacional de las que la administración provincial no oculta su participación y pasividad.

Los esfuerzos por querer transmitir gestiones y reuniones en pos de la mentada "reconversión industrial" se han vuelto hoy un boomerang para el personalismo de un gobierno provincial que busca adjudicarse las conquistas y desentenderse de los fracasos. La sangría de los puestos de trabajo, sin embargo, son una señal inequívoca de la realidad de que al Gobierno de Macri no le interesa la continuidad de la industria de Tierra del Fuego ni sus trabajadores y promueve el lento y doloroso vaciamiento a pesar de los discursos demagógicos que prometen "reconversión", "diálogo sincero"; "comprensión" o "sensibilidad".

El costo político, pero no social, se cargará sobre las espaldas de la Gobernadora de Tierra del Fuego que ha decidido emprender, en soledad, las conversaciones con los funcionarios de Macri con los magros resultados hasta ahora vistos y la debacle de la industria ya desatada.

Los industriales, mientas tanto, hacen un silencio espantoso y parecen meros espectadores e insensibles actores de una realidad que les resulta ajena y de la que no se hacen cargo.

Tanto es así que a principio de año se anunció, como todos los anuncios rimbombantes, con bombos y platillos la firma de un acuerdo entre la provincia y AFARTE para la consolidación de un Fideicomiso de los industriales integrado por el aporte de las diferentes firmas por un total de 100 millones de pesos.

Aquello quedó, en un mero anuncio. Nada se sabe y nadie habla de dicha herramienta que tenía objetivos difusos. Mientras tanto, el Ministro de Ciencia y Tecnología de la provincia  sigue viajando y asistiendo a Ferias de Ciencias o cuanto Congreso se celebre en pos de la innovación.

El peso de la realidad, sin embargo, es una enorme aplanadora que amenaza convertir a las plantas fabriles en desérticos galpones tal y como ocurrió en el pasado. 

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