Río Grande, jueves, 23 de mayo de 2019

Frustración y desengaño.

Frustración y desengaño. Posiblemente se trate de las dos palabras que mejor identifican lo que hemos sentido gran parte de los ushuaienses, al enterarnos que se estaban enterrando las botellas y neumáticos del promocionado programa municipal “Ushuaia recicla”.
Frustración y desengaño.

 Que el Sr. Intendente Municipal inmediatamente haya hablado de un “error” o una falla en los “controles”, obviamente no ayuda mucho, deja más dudas.  

Sería bueno que, el tiempo necesario para informar fehacientemente lo ocurrido, no se transforme en una estrategia dilatoria que ayude a también enterrar esta denuncia; es la buena fe de la gente la que está en juego y los argumentos hasta ahora expuestos atentan en contra de la inteligencia de todos.

Se habían brindado suficientes muestras de la necesidad de este proyecto, posiblemente uno de los trabajos más sobresalientes de la gestión del actual intendente. Incluso resultaba hasta sorprendente la adhesión y apoyo de gran parte de la población. Quede en claro entonces que de ninguna manera apostamos a la desaparición de este Programa, por el contrario, ahora más que nunca, el Ejecutivo lo debe sostener y todos debemos apoyar. Incluso se fortalecerá, si es que se aceptan las sugerencias de las organizaciones no gubernamentales que han sido convocadas.

Desde un comienzo hemos visto con buenos ojos el trabajo tendiente a reducir los volúmenes de basura, uno de los problemas más graves de los que dispone cualquier ciudad con este crecimiento urbano y demográfico. No obstante ello siempre hemos pensado que se debía solucionar inmediatamente la disposición de los residuos generados por las fábricas que malogran, con terribles volúmenes de deshechos, tanto esfuerzo de la Municipalidad y de la población.

Pero hoy, el Intendente y los funcionarios correspondientes, deberían responder a varios interrogantes que exceden ampliamente la supuesta falta de control, como si se tratara de una empresa privada. Resulta inaceptable que un proyecto tan insistentemente promocionado, que debería en todo insistir con más y mejores campañas de sensibilización y concientización, no puede ser objeto de un “error” de esta envergadura, a menos que parte del gabinete del mismo Intendente y su correspondiente cadena de mando, se encuentre en el limbo y aún no sepa de qué se trata el Programa Ushuaia Recicla.

Por que el único problema no es que se enterraran cubiertas y botellas que suponíamos recicladas. Se estaba realizando esta negligente tarea en terrenos no habilitados para ello, sin control y sin ningún estudio de impacto ambiental. Se estaba engañando a la gente que entendía, por lo ampliamente difundido por sus mismos funcionarios, que las cubiertas eran “trozadas” y remitidas al Programa “anti caucho” en los predios del CEAMSE en Buenos Aires. Que las botellas eran molidas para la posterior elaboración de baldosas.

No podemos menos que preguntarnos: y las baldosas? Y la máquina moledora que el mismo Subsecretario de Servicios Públicos promocionara, por todos los medios de información, en febrero del año 2011?, cómo es posible que en una de las declaraciones el Intendente terminara por reconocer que se había previsto enterrar esa “molienda de vidrio” cuando no era lo antes informado?.

Y los fondos no reintegrables, casi un millón de pesos, “en el marco de la implementación del Programa Desarrollo Tecnológico Municipal (DETEM 2010); que supuestamente recibieron de Nación a través de la Subsecretaría de Ciencia y Tecnología para la adquisición de la “tajeadora”, según lo profusamente difundido por los medios a partir de marzo del año 2011, a través del área de Prensa del mismo municipio?.

Entonces cómo es posible que el Intendente haya expresado, pocas horas después de esta denuncia, que ha dado instrucciones a la Secretaría de Hacienda para acelerar la compra de la “tajeadora”, cuando sabemos que, los fondos otorgados a través de ese tipo de programas nacionales, difícilmente ingresen al municipio.

Hay más dudas que certezas y las autoridades municipales no pueden ignorar que una manera de volver a ganar la confianza de los vecinos, respecto de esta importante iniciativa, es dejar de expresar medias palabras, quizás medias verdades que no dejan de ser medias mentiras.

Los mayores ya estamos curtidos de las gestiones que suelen hablar mucho de poco, pero en esta historia están involucrados miles de pibes y ellos no se lo merecen. Su confianza no es reciclable.

 

Julio César Lovece

Fundación Ushuaia XXI


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